Tema

Poemas del atardecer

El atardecer es uno de los temas más recurrentes —y más abusados— en la poesía. Aquí una selección con criterio: poemas que dicen algo real sobre esa hora en que la luz cambia y el tiempo afloja. Nada de frases motivacionales con filtro.

Poema destacado

La tarde (de Soledades)

Antonio Machado

La tarde caía triste y polvorienta. El agua corriente me enseñó a mi vieja de piedra y de barro.

Era ya la hora del rosario. La tarde moría. El cielo pasaba de rubio a rosa, de rosa a violeta.

Volvía el cansancio de la tierra. El plomo gris de las esquinas recortaba el cielo morado y sombrío.

Machado describe el atardecer en Castilla con la precisión de un pintor: los colores que cambian, el cansancio de la tierra, la hora del rosario. Una tarde que es también una manera de sentir el mundo.

Toda la selección

3 poemas en esta selección

Táctica y estrategia (fragmento para el atardecer)

Mario Benedetti

Mi táctica es mirarte, aprender cómo sos, quererte como sos.

Romántico

La tarde (de Soledades)

Antonio Machado

La tarde caía triste y polvorienta. El agua corriente

Melancólico

Me entretengo queriéndote (fragmento breve)

Gloria Fuertes

Por la tarde, al atardecer, después de los versos, me entretengo queriéndote,

Nostálgico

Por qué el atardecer en poesía

La hora en que el día decide terminar tiene algo que invita al pensamiento. Los poetas lo saben: Machado pintó la tarde castellana con colores que cambian de rubio a rosa a violeta. Benedetti la usó como fondo del amor sin prisa. La tradición va de los griegos al presente y siempre con la misma pregunta: ¿qué significa este final que se repite cada día?

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