Ochenta años
Ochenta años no son el fin son la suma de todo lo vivido: cada abrazo, cada despedida, cada mañana que fue difícil y fue.
Son las manos que construyeron, las palabras que curaron, los silencios que entendieron lo que nadie más escuchó.
Ochenta años son un río largo que no para aunque el cauce cambie, son la luz de quien ha aprendido que lo importante es lo que queda.
Por eso hoy, con todo el respeto que se le debe a tanto tiempo, decimos: gracias por estar, por seguir, por ser lo que eres.
Ficha del poema
- Autor
- Basado en la tradición poética
- Tono
- Celebratorio
- Longitud
- Corto
- Estilo
- Contemporáneo
Sobre este poema
Un poema pensado para celebrar los ochenta años de alguien. Habla de la vida como acumulación de lo vivido, no como cuenta atrás. Para dedicar con respeto y emoción.
Cuándo dedicarlo
Para leer en un acto de cumpleaños, para dedicar en una tarjeta o para enviar a alguien que cumple ochenta años.